El origen de el Mercadito del bosque se remonta al año 1972.

Por aquel entonces, ya existía un mercado en el lugar donde se establecen D. Daniel Guerrero y Dña. Emilia Picón, un joven matrimonio con 2 niñas y un gran sueño: conseguir remontar aquella pequeña pastelería y endulzar a sus clientes.

Él, un joven intrépido con alma de genio, ella serena, constante y con un codiciado don de gentes. Entre los dos logran formar un gran tándem en donde apoyar los cimientos de esta legendaria pastelería. Hasta el año 1972 esta pastelería se denominaba EL BUEN GUSTO y estaba regentada por D. Tomás y Dña. Andrea, un anciano matrimonio.

Poco a poco se fueron haciendo con el barrio y vendiendo algún que otro pastel. Emilia procede de Santiago, así que un verano deciden ir a pedirle al Santo algo de suerte. Daniel se enloquece con la tarta de Santiago y observa que hay una gran población gallega inundando Madrid a base de restaurantes gallegos.

A la vuelta de aquel viaje decide realizar esa deliciosa tarta basándose en almendras y sale con su preciosa Vespa a venderla por los restaurantes gallegos. La aceptación fue asombrosa, así que un buen día deciden registrar la tarta de Santiago.